El terremoto en Colombia deja 224 muertos y afecta a 13 departamentos

Además de las operaciones de búsqueda y rescate, las necesidades más urgentes se concentran en alojamiento, salud, seguridad alimentaria, educación y protección. La ONU y las organizaciones humanitarias trabajan junto a las autoridades para complementar la respuesta y determinar las necesidades que todavía no están cubiertas.

El terremoto de magnitud 7,4 registrado el lunes en el oeste de Colombia ha dejado 224 personas fallecidas, 195 desaparecidas y 2595 heridas, según el último balance de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). El sismo ha afectado a 357 municipios de 13 departamentos y ha provocado daños en miles de viviendas, centros educativos, establecimientos de salud y otras infraestructuras.

La emergencia también ha provocado interrupciones en servicios esenciales como la electricidad, el suministro de agua, la atención sanitaria y las comunicaciones. En el departamento del Chocó, epicentro del terremoto, las dificultades de conexión, energía y acueducto están limitando la capacidad de conocer con precisión todas las necesidades de los municipios afectados.

Según la OCHA, las necesidades más urgentes se concentran en alojamiento, salud, seguridad alimentaria, educación y protección, además de las operaciones de búsqueda y rescate en las zonas donde se han producido colapsos de infraestructura.

El Gobierno colombiano mantiene activo el Comité Nacional para el Manejo de Desastres y ha establecido centros de coordinación en Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda, Caldas y Bogotá.

Naciones Unidas y organizaciones humanitarias trabajan junto a las autoridades para complementar la respuesta y determinar las necesidades que todavía no están cubiertas.

Casi 10.000 viviendas afectadas

Según la última actualización de OCHA, el terremoto del 10 de agosto estuvo seguido por 29 réplicas superiores a una magnitud de 2 y sus efectos se extendieron principalmente por el centro y el oeste del país.

Los departamentos que concentran los mayores impactos son Risaralda, Valle del Cauca, Chocó y Caldas, aunque también se han registrado afectaciones en Antioquia, Quindío, Cundinamarca, Huila, Tolima, Cauca, Putumayo, Norte de Santander y Bolívar.

El balance de daños incluye 1136 viviendas destruidas y 8385 averiadas, además de 48 edificios colapsados. También han resultado afectados 796 centros educativos, 84 centros de salud, 377 centros comunitarios y 16 acueductos. Las autoridades han identificado además 73 vías afectadas en distintas zonas del país.

En Chocó, una de las zonas más afectadas, se necesita maquinaria para retirar escombros y reforzar las operaciones de búsqueda y rescate. También se requieren alojamientos temporales, agua potable, alimentos, equipos médicos y apoyo psicológico. Las autoridades han identificado además la necesidad de rehabilitar los sistemas de acueducto en al menos cinco municipios.

En Valle del Cauca, donde se concentran 118 de las 224 personas fallecidas registradas, las necesidades incluyen atención hospitalaria y psicosocial. El Hospital Universitario del Valle del Cauca, en Cali, sufrió graves afectaciones y tuvo que ser evacuado parcialmente. También se ha pedido priorizar la respuesta en Buenaventura.

Las brechas de información dificultan la respuesta humanitaria

La respuesta humanitaria ya está en marcha. Equipos especializados de búsqueda y rescate procedentes de Bogotá, Medellín, Pereira y Envigado permanecen desplegados en los departamentos más afectados. En Manizales funcionan tres albergues temporales con capacidad para 250 personas, mientras que en Pereira se han habilitado seis puntos de alojamiento. En Armenia, las autoridades realizaron un alistamiento preventivo de los hospitales de mayor complejidad.

OCHA advierte, sin embargo, que todavía existen vacíos importantes de información. No se conocen con precisión el número de personas damnificadas, todos los lugares donde se han habilitado albergues ni las necesidades concretas de cada municipio. Los datos continúan actualizándose a medida que avanzan las evaluaciones de daños y necesidades.

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