Reforma laboral: “Es un ataque a los derechos y garantías de los trabajadores”

El exministro de Trabajo Carlos Tomada lanzó duras críticas contra la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y advirtió que tanto el contenido del proyecto como la forma en que se intenta aprobarlo en el Congreso recuerdan a uno de los antecedentes más polémicos de la historia reciente: la Ley Banelco.

Tomada sostuvo que la iniciativa oficial no presenta aspectos positivos para los trabajadores y alertó sobre un escenario en el que se buscan consensos legislativos a cualquier costo, sin un debate profundo ni transparente sobre las consecuencias que la reforma tendría en el mundo del trabajo.

En ese sentido, señaló que el paralelismo con aquella norma sancionada en el año 2000 no es casual, sino que responde a prácticas políticas que generan desconfianza y debilitan la institucionalidad.

El exfuncionario remarcó que el eje del problema no pasa únicamente por el sistema de indemnizaciones, uno de los puntos más discutidos del proyecto, sino por un enfoque general que pone en cuestión derechos adquiridos y desplaza la responsabilidad del deterioro laboral hacia los propios trabajadores.

Según planteó, las verdaderas causas de la falta de empleo y de la informalidad están vinculadas al modelo económico y no a la legislación laboral vigente.

Advertencia al sindicalismo y a la oposición

En ese marco, Tomada llamó al movimiento sindical y a los sectores políticos opositores a asumir un rol activo frente al avance de la reforma.

Sobre ese plano, consideró que no alcanza con el rechazo discursivo y planteó la necesidad de desplegar una estrategia más amplia de debate público, información y organización, que permita visibilizar los riesgos que implica el proyecto.

Para el exministro, la reforma laboral forma parte de un paquete de medidas que buscan flexibilizar el empleo y debilitar la protección de los trabajadores, en un contexto económico adverso que ya golpea a amplios sectores del mundo laboral.

En consecuencia, advirtió que su eventual aprobación tendría consecuencias profundas y difíciles de revertir.

Las declaraciones de Tomada se suman a un clima de creciente rechazo gremial frente a la iniciativa del Ejecutivo, que ya generó pronunciamientos de sindicatos y centrales obreras, y anticipa un escenario de fuerte tensión política y social cuando el proyecto llegue al recinto. (Mundo Gremial)