¿Quién se ocupa de cuidar el tejido social?
Columna de opinión de Jorge Nuñez Arzuaga
El tejido social no se deteriora de un día para el otro: se desgasta en el tiempo, en la acumulación de desigualdades que no se atienden y en la ausencia de políticas sostenidas. En ese escenario, el rol de los funcionarios municipales y del Concejo Deliberante resulta decisivo, no solo por su cercanía con los ciudadanos, sino porque es el primer nivel del Estado donde los problemas se vuelven concretos y urgentes.
En la última semana se manifestaron múltiples reclamos que dan cuenta de la situación actual: movilizaciones frente a la Municipalidad de asociaciones de Discapacidad, prestadores y transportistas que atraviesan una angustiante crisis económica; trabajadores del Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (SIVARA) que fueron desalojados de sus puestos. A ello se suma la preocupación de los vecinos por la ola de robos -65 autos en siete días-, 22 homicidios en lo que va del año, accidentes de tránsito diariamente, y hurtos en la vía pública y viviendas.
El índice de desempleo y subocupación ronda el 20% en Mar del Plata. Y tiende a incrementarse en la medida que avanzan los despidos en dependencias públicas como el Correo Argentino; cierran locales comerciales; está paralizada la flota fresquera y congeladora; se retrae la industria textil sin posibilidades de competir con la importación, etc.
El empleo local queda librado a dinámicas informales o estacionales. La falta de políticas activas que promuevan el trabajo digno y el desarrollo productivo genera territorios fragmentados, donde la exclusión se naturaliza en amplios sectores de la sociedad.
En materia de salud, la desinversión y la precarización de los servicios públicos terminan trasladando la carga a los sectores más vulnerables. Salas sanitarias desbordadas, falta de insumos y profesionales agotados no son fallas administrativas: son síntomas de que se ha relegado el cuidado comunitario a un segundo plano.
La educación, por su parte, necesita que se garantice infraestructura adecuada, conectividad, condiciones dignas para docentes y estudiantes. Sin una apuesta clara por la educación pública, el tejido social pierde uno de sus principales hilos de integración. El gremio docente (ADUM) es un actor protagónico en estos días con un paro en la Universidad Nacional de Mar del Plata, que desembocará en una nueva Marcha Federal el 12 de mayo pidiendo el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
La movilidad urbana revela otra dimensión de la desigualdad: sistemas de transporte ineficientes, costosos o mal planificados que dificultan el acceso al trabajo, la educación y la salud. La ciudad deja de ser un espacio de encuentro para convertirse en un territorio de barreras. El Concejo Deliberante tiene en sus manos una nueva oportunidad con el tratamiento del Pliego del Transporte Público de Pasajeros que concesionará el servicio por los próximos 20 años.
El cuidado del tejido social exige políticas integrales, articuladas y sostenibles. La reconstrucción de ese entramado será posible con una voluntad que priorice, de manera efectiva, el bienestar colectivo en toda la extensión del Partido de General Pueyrredon.

