Mar del Plata nocturna, una forma de impulsar el talento y el empleo local

Columna de opinión de Jorge Nuñez Arzuaga.

Hubo un tiempo en que el verano marplatense se medía también en decibeles. Todavía hoy algunos lo recuerdan con nostalgia. Constitución se ganó durante años el apodo de “la avenida del ruido”: una sucesión interminable de boliches, bares y pistas improvisadas donde miles de jóvenes de todo el país desfilaban noche tras noche, en una temporada que parecía no tener techo. Esa Mar del Plata existió, y para muchos sigue siendo la postal de una ciudad que vivía su identidad turística también después de la medianoche.

Ahora vuelve a discutirse, como cada tanto, qué hacer con la propia nocturnidad. El Concejo Deliberante tiene en sus manos la reforma de la Ordenanza 14.000, ese texto de 2001 que regula horarios, volumen de la música y permisos para espectáculos en bares, restaurantes y locales gastronómicos. El oficialismo, de la mano del concejal Marcelo Cardoso, propone extender la actividad hasta las cuatro de la madrugada, habilitar DJs y devolverle al baile y el entretenimiento su lugar en la vida nocturna de la ciudad.

Cardoso conoce el paño como pocos: antes de asumir como concejal fue subsecretario de Inspección General, el área que controla precisamente estas habilitaciones, y desde ese lugar defiende hoy su proyecto con una frase que sintetiza su filosofía: lo que se busca no es flexibilizar controles, sino reconocer una actividad que ya sucede de hecho y ordenarla de derecho. Es un argumento legítimo. La ciudad cambió, las dinámicas culturales cambiaron, y seguir prohibiendo lo que cualquiera puede ver un viernes por la noche en un café del centro es, en efecto, una ficción normativa que nadie respeta.

Pero hay una segunda parte del argumento que merece ser leída con más cuidado: “la queja de los vecinos de calles con boliches”. Ahí hacemos una observación desde esta columna: ¿quién tiene derecho a opinar sobre cómo se organiza la vida de un barrio?

Los vecinos de Playa Grande lo expresaron con una claridad que debería pesar en este debate: no rechazan la nocturnidad, ni la cultura, ni el esparcimiento. Rechazan quedar «absolutamente desprotegidos» frente a un mecanismo de control que ya hoy resulta casi imposible de cumplir por la propia limitación operativa del municipio.

Hay otros actores que sumaron sus voces de apoyo. El secretario general de UTHGRA Mar del Plata, el sindicato gastronómico, Pablo Santín, respalda la ampliación porque puede traducirse en más trabajo en un momento económico difícil para el sector. “Siempre y cuando se respeten los derechos laborales, estamos de acuerdo con todas las medidas que fomenten el consumo de manera ordenada”, afirmó el dirigente. “Nuestra prioridad es defender cada puesto de trabajo y acompañar las iniciativas que permitan sostener o generar empleo genuino”, señaló.

La Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica manifestó su acompañamiento al proyecto de modificación de la Ordenanza Nº14.000, al entender que la propuesta constituye una herramienta para regularizar y ordenar una realidad que actualmente ya se desarrolla en numerosos establecimientos gastronómicos de la ciudad. Remarcaron que experiencias exitosas como el Festival YECA o el Cafest han demostrado el potencial que tiene la articulación entre gastronomía y cultura para generar propuestas atractivas para residentes y visitantes, promoviendo espacios de encuentro, participación y disfrute para toda la comunidad. “Entendemos que la responsabilidad debe ser compartida entre el Municipio, como organismo de contralor, y los titulares de las habilitaciones, quienes deberán velar por el correcto desarrollo de las actividades”, expresaron.

Más de 500 firmas de comerciantes, empresarios y vecinos, principalmente de la zona de Hipólito Yrigoyen, quienes solicitaron que las adhesiones sean incorporadas al expediente 1274/26 como expresión del apoyo social y comercial que reúne la iniciativa. “Entendemos que el objetivo principal del proyecto es regular y controlar las demandas del rubro, dentro de un marco justo y legal para todos”, expresaron en la nota elevada al presidente del Concejo Deliberante.

La noche puede ser entretenimiento y oportunidades para el comercio, el empleo y la cultura. Un círculo virtuoso que redunde en beneficio de la comunidad. Mar del Plata puede tener su nocturnidad pujante y sus barrios tranquilos.

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