La COP30 no logra superar la “línea roja” de los combustibles fósiles
La cumbre sobre cambio climático de las Naciones Unidas de 2025, la COP30, celebrada en Belém, Brasil y conocida como “la COP de la Amazonia”, concluyó el 22 de noviembre.
Poderosos “petroestados” y grandes países contaminantes lograron bloquear, en el acuerdo final de la cumbre, la inclusión de una hoja de ruta para abandonar gradualmente el uso de los combustibles fósiles. La COP30 es la trigésima “Conferencia de las Partes” de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Más de 190 países llevan una década negociando, con escasos resultados, la implementación del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015.
La alternativa al drástico giro adoptado en la COP30 —renunciar a la “hoja de ruta” que muchos países afectados por el cambio climático consideraban un punto innegociable o “línea roja”— era el posible colapso definitivo del Acuerdo de París. Las negociaciones globales sobre el cambio climático arrastran desde hace años fuertes tensiones, ya que el proceso requiere que países con recursos y objetivos muy dispares alcancen consensos. A pesar de que la crisis climática no deja de intensificarse y de que el ecosistema planetario del que todos dependemos para sobrevivir se acerca a un punto de no retorno, parece que el poder detrás de la industria de los combustibles fósiles, encarnado tanto por países como Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí como por las corporaciones petroleras multinacionales, está saboteando las medidas necesarias para combatir el cambio climático en pos de preservar su poder y proteger sus ganancias. Como consecuencia, miles de millones de personas en todo el mundo están siendo condenadas a una catástrofe climática.
Brandon Wu, director de políticas y campañas de la organización ActionAid USA, dijo a Democracy Now! tras la conclusión de la COP30: “Me enoja este resultado tan débil. Me enoja que los lobistas de la industria de los combustibles fósiles hayan circulado libremente por la sede [de la cumbre], mientras que el activismo indígena fue enfrentado con una represión militarizada. Estoy indignado con todos los Gobiernos que no defienden a su gente”.

