¿Cómo destinar recursos municipales para los barrios?

Columna semanal de Jorge Nuñez Arzuaga.


La semana pasada expuse en esta columna la marcada brecha de infraestructura que separa a la postal turística del día a día en los barrios periféricos de Mar del Plata y de Batán. Sin embargo, diagnosticar el problema es solo la mitad del trabajo. La pregunta de fondo es: ¿es económicamente viable revertir este escenario con los recursos con los que hoy cuenta el Municipio de General Pueyrredon?


La respuesta es sí: a través de una reingeniería del gasto, una repriorización de la obra pública local y una estrategia inteligente de financiamiento externo para las obras de escala.


El presupuesto del Partido de General Pueyrredon padece una rigidez estructural histórica. Una porción mayoritaria de los recursos se insume en gastos corrientes (salarios del personal municipal, funcionamiento administrativo y el costo fijado en contratos de servicios concesionados, como la recolección de residuos).


Bajo este esquema, la masa de dinero destinada a la inversión de capital (obra pública de fondo y equipamiento para el EMVIAL y el EMSUR) queda relegada a un porcentaje marginal. Para romper este círculo de estancamiento, se vuelve imprescindible rediseñar la estrategia presupuestaria bajo tres pilares operativos.


¿De dónde redistribuir fondos?. Sin aumentar la presión fiscal sobre el contribuyente, el municipio puede liberar partida presupuestaria optimizando gastos existentes:


Auditoría y renegociación de grandes contratos de servicios: La gestión de residuos urbanos absorbe uno de los porcentajes más altos del presupuesto global. Implementar incentivos económicos reales para la separación en origen y optimizar los recorridos según densidad poblacional permitiría reducir los costos operativos por tonelada transportada y enterrada.


Digitalización y desburocratización: Acelerar el proceso de despapelización y digitalización de trámites administrativos no solo mejora la atención al vecino, sino que reduce gastos operativos diarios y permite reasignar personal administrativo a áreas operativas de inspección y control en la vía pública.


Eficiencia energética en el alumbrado: Completar al 100% la reconversión del parque lumínico a tecnología LED en todo el distrito no debe verse como un gasto, sino como una inversión con amortización rápida, reduce el consumo eléctrico municipal hasta en un 50% y disminuye drásticamente el costo de mantenimiento por repuestos.


Plan de priorización a presupuesto actual: Cuantificación y metas reales. Con los fondos propios liberados por la eficiencia del gasto, la administración municipal puede establecer un orden de prioridad estricto, enfocando los recursos donde el impacto social sea mayor:

FINANCIAMIENTO PROPIO
Plan Intensivo de Consolidado y Enripiado en Barrios

Plan Maestro de Bacheo en Arterias de Transporte Público
Limpieza Preventiva Mensual de Sumideros y Canales Pluviales

FINANCIAMIENTO EXTERNO Y PROVINCIAL
Extensión de Redes Colectoras de Agua y Cloaca (OSSE + ENOHSA)
Redes Pluviales Primarias (Cuencas Suroeste y Batán)
Intervenciones Estructurales de Pavimento en Rutas y Accesos

Prioridad 1: Mantenimiento vial de shock (EMVIAL)


Meta cuantificable: Abandonar el bacheo aleatorio e intervenir de manera integral los corredores del transporte público de pasajeros y los accesos principales a los barrios.


Estrategia en calles de tierra: Garantizar el perfilado, abovedado y enripiado estabilizado de al menos 300 a 400 cuadras troncales por año en el cordón periférico y Batán. Garantizar el drenaje de la calle evita que la lluvia destruya el trabajo realizado semanas antes.


Prioridad 2: Desagües y prevención de anegamientos

Meta cuantificable: Duplicar la frecuencia de saneamiento y desobstrucción del sistema pluvial existente (bocas de tormenta, sumideros y cauces a cielo abierto como el Arroyo El Cardalito).

Esta tarea de mantenimiento preventivo representa una fracción del costo de reparar infraestructura dañada tras un anegamiento masivo.


Prioridad 3: Erradicación programada de microbasurales (EMSUR)


Meta cuantificable: Establecer un cronograma fijo y transparente por barrio para el retiro de restos de poda y escombros (servicio “almejero”), combinado con la fiscalización y sanción a la descarga clandestina. Recuperar y equipar progresivamente las esquinas críticas para transformarlas en plazas o espacios verdes comunitarios.

Obras de escala: El rol de la gestión multilateral


Las obras de infraestructura pesada (como la construcción de colectores pluviales primarios, la pavimentación de nuevas avenidas de interconexión o la extensión masiva de redes de agua y cloacas) no pueden ni deben financiarse únicamente con las tasas municipales.


Para estas intervenciones, la estrategia del Municipio debe centrarse en:


Liderar la formulación de proyectos técnicos ejecutivos: El municipio debe contar con proyectos hidráulicos y viales “listos para licitar”. Esto le permite captar de manera inmediata fondos provinciales, nacionales o de organismos de crédito multilateral (BID, CAF) apenas las partidas están disponibles.


Aprovechar la capacidad técnica de OSSE: Utilizar la solidez financiera y la capacidad crediticia de Obras Sanitarias para continuar ejecutando planes de extensión de red en etapas, priorizando los sectores con mayor vulnerabilidad sanitaria.


Conclusión:


El Partido de General Pueyrredon no necesita promesas inviables de obras monumentales para los próximos años, sino una hoja de ruta clara, transparente y ejecutable.


Administrar con eficiencia los recursos existentes, priorizar el mantenimiento de la infraestructura básica en los barrios olvidados, y gestionar estratégicamente el financiamiento para las grandes obras hidráulicas, es un camino posible para construir una ciudad equitativa, en la que se vayan cubriendo las necesidades de toda la población.

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