Un plan de obras de 4 años para los barrios

Columna semanal de Jorge Nuñez Arzuaga.

En las últimas semanas publicamos en esta columna una serie de comentarios relacionados: El mobiliario urbano también habla de la calidad de gestión; Las ciudades necesitan obra pública; y ¿Cómo destinar recursos municipales para los barrios?.

Hoy vamos a redondear el concepto central: la brecha entre el frente costero y la periferia de Mar del Plata y Batán no es un problema irresoluble. Los números del propio Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado Público (EMVIAL) lo demuestran: no estamos ante una imposibilidad técnica ni económica, sino ante una decisión política.

El Partido de General Pueyrredon cuenta con un total aproximado de 19.700 cuadras, de las cuales 10.900 (el 55%) están asfaltadas y unas 8.800 (el 45%) permanecen como calles de tierra o granza. Transformar esta realidad no requiere de obras faraónicas e inalcanzables, sino de una estrategia presupuestaria en una sola gestión de gobierno de cuatro años.

Un presupuesto viable: eficiencia sin aumento de tasas

Pensar que para asfaltar y arreglar la ciudad hay que ahogar al vecino con nuevos impuestos es un error de diagnóstico. La viabilidad financiera radica en la reingeniería del gasto municipal:

Eficiencia energética: Finalizar la reconversión de las más de 78.000 luminarias del partido a tecnología LED (que ya cuenta con más de 20.000 artefactos) reduce el gasto de consumo eléctrico del municipio hasta en un 50%, liberando fondos de mantenimiento directo.

Optimización de servicios: La renegociación y control sobre grandes contratos, como el de recolección de residuos, junto a la digitalización administrativa, permite redirigir partidas hacia la inversión de capital del EMVIAL y el EMSUR.

Proyectos “llave en mano”: Con carpetas técnicas hidráulicas y viales bien formuladas, el municipio queda capacitado para captar fondos provinciales, nacionales y de crédito internacional para las obras de mayor envergadura.

Además, lo detallado no inhibe la posibilidad de encarar obras específicas bajo la figura de la Integración Publico y Privada; o del PROGERAC de Obras Sanitarias Sociedad de Estado (OSSE), Programa para acelerar la extensión de redes mediante contratación directa de vecinos con constructoras habilitadas y respaldo técnico.


La hoja de ruta: 1.460 días para transformar el distrito

Los resultados no son una promesa a décadas vistas; pueden verse y sentirse al finalizar una gestión de cuatro años si se aplica un cronograma estricto de prioridades:

CRONOGRAMA DE IMPACTO A 4 AÑOS

AÑO 1: FASE DE ESTABILIZACIÓN Y EMERGENCIA
├─ Bacheo intensivo en avenidas y accesos principales.
└─ Enripiado y nivelación de 350 cuadras de tierra críticas.

AÑOS 2 A 4: PLAN TRIENAL DE PAVIMENTACIÓN TRONCAL
├─ Construcción de cordón cuneta estratégico.
└─ Pavimentación de 800 cuadras troncales (270 cuadras/año).
(Eje: recorridos de colectivos, escuelas y centros de salud)

Año 1: Impacto inmediato y ordenamiento

Con recursos propios y maquinaria a pleno rendimiento, la meta del primer año es frenar el deterioro. Esto implica ejecutar un plan intensivo de bacheo en el pavimento existente y realizar el perfilado, abovedado y estabilizado de 350 cuadras de tierra clave. A su vez, una limpieza preventiva y sistemática de los sumideros y canales pluviales evita que las primeras lluvias destruyan lo invertido.


Años 2 al 4: El Plan Trienal de Pavimentación (800 Cuadras Troncales)

Aquí es donde la transformación se vuelve permanente. A un ritmo de ejecución de 270 cuadras por año, el municipio puede asfaltar e instalar cordón cuneta en las 800 cuadras troncales de tierra por las que circulan las líneas de colectivo y donde se ubican las escuelas y salas de salud de la periferia y Batán.

Costos reales: Pavimentar estas 800 cuadras estratégicas representa una inversión aproximada de entre $40.000 y $48.000 millones de pesos. Repartida en tres años y combinando presupuesto propio reasignado con fondos interjurisdiccionales, es una cifra totalmente absorbible por la escala económica del distrito (por ejemplo, el presupuesto anual del Municipio en 2026 es de 522.000 millones de pesos; cuenta con una asignación específica orientada a educación, salud y mejoras urbanas de $9.319 millones).


Una gestión, una ciudad integrada

Al cabo de cuatro años, el impacto de este plan modifica estructuralmente la dinámica del partido:

Accesibilidad garantizada: Ningún colectivo deja de entrar a un barrio por mal tiempo.

Durabilidad del trabajo: El cordón cuneta encauza el agua y evita que las calles secundarias de granza se transformen en barriales intransitables.

Seguridad y salud: La extensión de luminarias LED sobre el nuevo asfalto troncal y la reducción del polvillo en el aire mejoran directamente la salud pública y la prevención del delito.

Transformar Mar del Plata y Batán en un distrito integrado y equitativo no es una utopía. Los costos son cuantificables y los plazos claros. Hace falta la determinación política para pasar a una planificación que devuelva los impuestos de los vecinos en obras que cambien sus vidas.

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