Tregua

Hay días que el otoño se olvida de ser otoño.El cielo se pone de ese rosa que no sabés bien cómo nombrar, el mar se queda quieto, y el frío afloja un poco, como si la estación hubiera decidido darte un recreo.Son días raros. No los esperás. Aparecen solos, sin aviso, en el medio de semanas que vienen apretadas o de rachas que cansan. Y de repente estás cruzando la calle, mirás para el lado del mar, y algo adentro tuyo también afloja.La vida también tiene eso. Esos impasses donde nada urgente te reclama por un momento. Donde podés quedarte parado en una vereda mirando el horizonte sin sentirte culpable.Mar del Plata en otoño sabe darte esas treguas. Hay que saber recibirlas.

