Miles de millones de personas siguen sin agua

La falta de agua potable, saneamiento e higiene adecuados provoca al menos 1,4 millones de muertes evitables cada año.

La agencia de salud pública lanza una nueva estrategia para ayudar a los países a mejorar estos servicios, reforzar los sistemas de salud y prepararse frente a riesgos crecientes como las sequías, las inundaciones, los brotes de enfermedades y el deterioro de las infraestructuras.

El acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene sigue siendo uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial. Aunque se han logrado avances desde 2015, 2100 millones de personas todavía no disponen de agua potable gestionada de forma segura y 3400 millones carecen de servicios de saneamiento adecuados. Ante esta realidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una nueva estrategia para la próxima década con la que busca fortalecer el apoyo a los países, movilizar inversiones y mejorar la coordinación entre los sectores de la salud, el agua y el medio ambiente.

El objetivo es mejorar la salud mediante una gestión segura del agua, el saneamiento, la higiene y los residuos en hogares, escuelas, centros de salud y otros espacios. La OMS también pretende que estos servicios se incorporen de forma más clara a las políticas sanitarias, los planes de adaptación al cambio climático y la preparación frente a emergencias, de manera que dejen de considerarse una cuestión aislada de infraestructura y pasen a entenderse como una parte esencial de la protección de la salud.

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