La inseguridad en el centro de la escena

Columna de opinión de Jorge Núñez Arzuaga.

Esta semana volvió a instalarse con fuerza en el ambiente político el tema de la inseguridad ciudadana. En realidad, nunca se fue, lo que cambia son los niveles de intensidad, la frecuencia de los hechos y el tono del debate entre funcionarios y concejales.

Durante los últimos días referentes políticos se cruzarron públicamente por la situación en General Pueyrredon, sumando el reclamo de organizaciones vecinales. Las reuniones de comisión del Concejo Deliberante, las publicaciones en redes sociales y las entrevistas en medios locales dejaron en evidencia una realidad conocida: todos hablan de la gravedad del problema, pero siguen existiendo profundas diferencias sobre las causas y, sobre todo, sobre las soluciones.

Los números disponibles muestran que la preocupación de los vecinos no es una sensación. Los delitos contra la propiedad continúan creciendo, los robos de automotores mantienen una tendencia ascendente y los episodios violentos generan una alarma social cada vez más visible. Quien conversa con comerciantes, trabajadores, jubilados o estudiantes encuentra un denominador común: la percepción de vulnerabilidad forma parte de la vida cotidiana.

La inseguridad es un fenómeno complejo que no reconoce fronteras partidarias ni soluciones decorativas. La responsabilidad institucional está distribuida entre distintos niveles del Estado, y la gente espera coordinación, no disputas.

En este contexto el concejal del PRO Marcelo Cardoso salió a defender el trabajo que lleva adelante la administración municipal y aseguró que “nadie serio puede decir que la seguridad no ha sido una prioridad” para esta gestión. Durante la reunión de la Comisión de Seguridad del HCD, cuestionó los planteos que buscan instalar que el municipio no se ocupa de la problemática y enumeró una serie de recursos e inversiones destinadas a la prevención del delito.

En ese sentido, Cardoso destacó que la comuna cuenta con “1.383 cámaras de monitoreo, 23 móviles, 17 camionetas, cinco nuevos patrulleros y una inversión de miles de millones de pesos en tecnología y monitoreo urbano”. El concejal también puso el foco en los controles vehiculares como herramienta preventiva. “Durante mayo fueron secuestradas 547 motocicletas por distintas infracciones, mientras que en marzo se alcanzó un récord de mil unidades retenidas”. “No son solamente controles de tránsito. Permiten ordenar el espacio público, prevenir picadas ilegales, detectar irregularidades y desalentar conductas peligrosas o posibles hechos delictivos”, explicó.

Finalmente subrayó: «La seguridad requiere coordinación. La Provincia tiene responsabilidades indelegables en la conducción de la fuerza policial. La Justicia tiene responsabilidades en la investigación y sanción de los delitos. Y el Municipio tiene la responsabilidad de fortalecer la prevención, el monitoreo, el orden en el espacio público y la presencia territorial».

El concejal Diego García, de Unión por la Patria, aseguró que “Mar del Plata está cada vez más insegura”, y denunció faltante de patrulleros vinculados al Fondo de Fortalecimiento de la Seguridad enviado por la Provincia de Buenos Aires, reclamando explicaciones al Ejecutivo local sobre el destino de esos recursos.

En tanto, el concejal de AM/MDF Gustavo Pulti posteó en las redes sociales “¿Por qué tenemos que acostumbrarnos a vivir en una ciudad insegura? desde el municipio se puede hacer mucho más que lo se hace para que podamos vivir más tranquilos”, y propuso “la Escuela Municipal de Seguridad para dar formación a una fuerza local, modernizar el Centro de Monitoreo con más cámaras y nuevas tecnologías con Inteligencia Artificial (IA)” y “fortalecer el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (CeMAED), el área de Prevención de la Violencia y la de Asistencia a la Víctima”.

Por otro lado, representantes de Foros Vecinales de Seguridad reclamaron mayor acción institucional y cuestionaron la falta de respuestas frente a hechos delictivos denunciados en distintos barrios.


Sin dudas la seguridad requiere presencia policial, equipamiento, tecnología y recursos. Pero también exige una mirada más amplia sobre las condiciones sociales que favorecen la expansión del delito. Mar del Plata enfrenta una gran extensión territorial, con una población permanente que supera ampliamente los números oficiales durante buena parte del año debido a la actividad turística.

Los vecinos necesitan saber cuántos patrulleros están operativos, cómo se distribuyen los recursos, cuáles son las zonas más afectadas, qué estrategias preventivas están funcionando y cuáles han demostrado ser ineficaces. La inseguridad se combate con políticas sostenidas en el tiempo, evaluadas con transparencia y corregidas cuando los resultados no aparecen.

Marplatenses y batanenses esperan poder vivir, trabajar y transitar con tranquilidad. No debería ser una aspiración extraordinaria, debería ser la normalidad.

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