La IA y las crisis globales marcan el inicio de la 114 Conferencia de la OIT

La Conferencia Internacional del Trabajo comenzó en Ginebra con advertencias sobre el impacto de la inteligencia artificial, los conflictos armados y el deterioro de las condiciones laborales.

Autoridades de la OIT, representantes sindicales y empleadores coincidieron en la necesidad de fortalecer el diálogo social y el tripartismo para afrontar los desafíos que atraviesa el mundo del trabajo.

La incorporación de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo fue el concepto que atravesó la sesión inaugural de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIT), que comenzó este lunes en Ginebra, Suiza. En un escenario marcado por la expansión de la inteligencia artificial, los conflictos internacionales y las crecientes desigualdades, los principales oradores coincidieron en que el futuro del trabajo dependerá de las decisiones políticas, institucionales y sociales que adopten los Estados, los empleadores y los trabajadores.

La apertura formal de la conferencia estuvo encabezada por el ministro de Trabajo y Seguridad Social de Uruguay, Juan Castillo, quien asumió la presidencia de la CIT tras recibir el respaldo unánime de los gobiernos y la aprobación de los grupos de trabajadores y empleadores. Durante su intervención, destacó el papel histórico de la OIT como espacio de diálogo y construcción de consensos frente a las transformaciones que atraviesa el mundo laboral.

Vivimos una época de transformaciones profundas que están redefiniendo el mundo del trabajo a una velocidad sin precedentes”, afirmó Castillo al referirse al avance de la inteligencia artificial, la economía de plataformas y la digitalización de las relaciones laborales.

La inteligencia artificial y el futuro del trabajo, en el centro del debate

Uno de los ejes centrales de la jornada fue el impacto de las nuevas tecnologías sobre el empleo y los derechos laborales. Castillo sostuvo que la discusión actual no es exclusivamente tecnológica sino política y humana. “La gran discusión de nuestro tiempo no es tecnológica, es ante todo una cuestión profundamente política y fundamentalmente humana”, señaló.

En esa misma línea, advirtió que la inteligencia artificial puede generar mejoras en productividad y oportunidades, pero también profundizar desigualdades si no existe una regulación adecuada. Por ello defendió el diálogo social, la negociación colectiva y el tripartismo como herramientas fundamentales para gobernar estos cambios.

Justicia social frente a las crisis globales

El director general de la OIT, Gilbert Houngbo, centró su discurso en las consecuencias que las tensiones geopolíticas y económicas están teniendo sobre el empleo. Houngbo alertó sobre los efectos de la crisis en Oriente Medio, el aumento de los costos energéticos y las interrupciones en las cadenas de suministro, factores que podrían traducirse en pérdidas millonarias y millones de empleos afectados en distintas regiones del mundo.

El secretario de la conferencia remarcó que estas nuevas dificultades se suman a problemas estructurales que ya afectan al mercado laboral mundial. “La informalidad afecta a más de 2.100 millones de trabajadores y la transición hacia empleos de mejor calidad se ha desacelerado”, advirtió.

El director general sostuvo además que fortalecer la protección social, respaldar a las pequeñas empresas y preservar el empleo será fundamental para evitar que las crisis actuales se conviertan en un retroceso duradero para el trabajo decente.

Justicia social, democracia y derechos sindicales

La vicepresidenta del Grupo de los Trabajadores del Consejo de Administración de la OIT, Catelene Passchier, pronunció uno de los discursos más políticos de la apertura. En representación del movimiento sindical internacional, afirmó que la justicia social debe seguir siendo el núcleo de la acción de la OIT y cuestionó a quienes consideran que el tema ocupa un lugar excesivo en los debates del organismo.

Algunos dicen que hablamos demasiado de justicia social. Yo les diré: no hablamos lo suficiente de justicia social”, sostuvo. Passchier expresó preocupación por el avance del autoritarismo, el deterioro de los espacios democráticos y los ataques contra las organizaciones sindicales en distintas regiones del mundo.

Según señaló, la libertad sindical, la negociación colectiva y el diálogo social están siendo restringidos precisamente en un momento en que resultan más necesarios para enfrentar las múltiples crisis que atraviesa la sociedad global. La dirigente también alertó sobre los riesgos que plantea la inteligencia artificial cuando no existe una gobernanza democrática que garantice la protección de los derechos de los trabajadores.

Un argentino a cargo del grupo de los trabajadores

Durante la sesión inaugural también quedaron formalmente constituidas las autoridades de la Conferencia Internacional del Trabajo. Además de la elección de Juan Castillo como presidente, fueron designados como vicepresidentes Kristen Kaufmann por el Grupo de los Empleadores y Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT argentina y titular de la UOCRA, en representación del Grupo de los Trabajadores.

Las candidaturas fueron presentadas por el vicepresidente del Grupo de los Empleadores del Consejo de Administración de la OIT, Matthias Thorns, quien destacó la experiencia y trayectoria de las personas propuestas para conducir los trabajos de la conferencia.

Durante las próximas dos semanas, la inteligencia artificial, la regulación de las nuevas tecnologías y sus efectos sobre el empleo ocuparán un lugar destacado en los debates de la OIT. La 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo se desarrollará durante las próximas dos semanas en Ginebra y reunirá a representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores de los 187 Estados miembros de la OIT para debatir algunos de los desafíos más relevantes que enfrenta el mundo del trabajo. (Mundo Gremial)

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