La Confederación Sindical Internacional cuestiona la reforma laboral
Daniel Kostzer, economista jefe de la Confederación Sindical Internacional (CSI), cuestionó los argumentos del Gobierno para avanzar en una reforma laboral orientada a reducir el llamado “costo laboral”. Según sostuvo, estas iniciativas están descontextualizadas de la experiencia internacional y no cumplen con los objetivos que prometen.
Una central sindical con alcance global
La CSI funciona como una organización paraguas que agrupa a confederaciones y federaciones sindicales de todo el mundo. Actualmente opera en 137 países, nuclea a 350 organizaciones y representa a unos 210 millones de trabajadores, entre ellos la CGT y las dos CTA de Argentina.
El modelo sindical argentino en perspectiva comparada
Kostzer señaló que el modelo sindical argentino tiene similitudes con el europeo, especialmente por la centralidad de la negociación colectiva y el enfoque sectorial. A esto se suma la particularidad de los sindicatos argentinos de brindar servicios como las obras sociales, lo que amplía su inserción en la clase trabajadora.
En otros países, explicó, los sindicatos cumplen funciones distintas pero igualmente relevantes en materia de seguridad social. En Bélgica, por ejemplo, las centrales sindicales tramitan jubilaciones, mientras que en los países escandinavos administran los seguros de desempleo, financiados bajo esquemas solidarios.
El economista remarcó que Argentina mantiene una densidad sindical relativamente alta, pese a haber atravesado períodos de retroceso. Este escenario contrasta con regiones como el sudeste asiático o Centroamérica, donde la afiliación sindical es baja y existe una mayor fragmentación.
Competitividad: una discusión que excede los salarios
En relación con la competitividad internacional, Kostzer afirmó que hoy no está basada en los bajos salarios. “El costo laboral representa una porción mínima en muchos sectores, mientras que los costos financieros tienen un peso mucho mayor”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó el caso del sector textil en Camboya, donde el salario mínimo se triplicó entre 2014 y 2020 tras fuertes conflictos sociales. Lejos de perjudicar la actividad, las exportaciones se cuadruplicaron, mientras que Bangladesh, que mantuvo salarios muy bajos, no logró el mismo crecimiento.
Reforma laboral: una agenda empresarial fragmentada
Sobre la reforma laboral impulsada por el Gobierno, Kostzer fue crítico y la definió como una “shopping list” de reclamos empresariales individuales. “No hay coherencia general, más allá de desmantelar el poder sindical, disciplinar a los asalariados y reducir el costo laboral”, advirtió.
También sostuvo que las políticas de flexibilización laboral aplicadas tras la crisis financiera global no dieron resultados positivos. Según explicó, no redujeron el desempleo ni mejoraron los niveles de formalización, un problema que calificó como estructural y de alcance mundial.
Trabajo no registrado: el rol del Estado
Consultado sobre cómo enfrentar el crecimiento del trabajo no registrado, Kostzer fue categórico: “Si desmantelás la inspección laboral y el sistema de penalizaciones, nunca lo vas a bajar”. En ese sentido, recordó que en Argentina hubo períodos con doble indemnización, aumento del salario mínimo y restitución de aportes a la seguridad social que lograron reducir la informalidad.
Finalmente, señaló que el trabajo no declarado tiene un comportamiento procíclico. “Cuando la economía crece y las ventas se expanden, los empleadores no tienen incentivos para ocultar trabajadores; el problema aparece cuando hay subdeclaración de ventas”, concluyó. (Mundo Gremial)

