Hubo récord de juicios laborales en 2025

Con menos accidentes y fallecimientos, la Argentina enfrenta una judicialidad sin precedentes que pone en jaque la sostenibilidad del sistema. Y además eleva los costos para empresas y trabajadores.

La Argentina cerró 2025 con un dato que encendió todas las alarmas del sistema laboral y asegurador. Con el ingreso de 134.141 juicios por accidentes y enfermedades laborales, se batió el récord histórico de juicios laborales. La cifra no solo marca un máximo absoluto, sino que consolida una tendencia que se profundizó en los últimos años. Y que contrasta de manera contundente con la evolución de los indicadores de prevención y siniestralidad. Así lo advirtió la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART) que conduce Mara Bettiol.

El sistema de riesgos del trabajo se concibió para prevenir accidentes, reducir la mortalidad laboral y garantizar respuestas rápidas, integrales y de calidad ante la ocurrencia de un siniestro. Sin embargo, hoy enfrenta una paradoja difícil de explicar desde la lógica técnica y estadística. Mientras los accidentes laborales se redujeron un 55% y los fallecimientos un 80% en comparación con los niveles previos a su implementación, la judicialidad no dejó de crecer. Desde 2020, la cantidad de juicios laborales aumentó un 200% y en 2025 alcanzó un volumen récord inédito.

Los números del sistema muestran mejoras objetivas en materia de prevención. En los últimos años se estima que se salvaron 19.000 vidas y se evitaron alrededor de 4,7 millones de accidentes de trabajo. Con una cobertura que incluye atención médica integral y prestaciones oportunas. Aun así, la litigiosidad avanzó de manera sostenida, despegándose por completo de la evolución real de los siniestros.

Este fenómeno no tiene comparación a nivel internacional. Argentina cuenta con niveles de cobertura superiores a los de países como Chile y España, e índices de siniestralidad similares. Sin embargo, la cantidad de juicios es desproporcionadamente mayor. Cada 10.000 trabajadores, en Chile se presentan 5,8 demandas judiciales, en España 8,5, mientras que en la Argentina el número asciende a 132,8. En términos relativos, la judicialidad local es 23 veces superior a la española y 16 veces mayor que la chilena. Lo que equivale a un 2200% más de juicios que Chile y un 1500% más que España.

Lo que debería ser un recurso excepcional para casos puntuales se convirtió en un rasgo estructural del mercado laboral argentino”, alertó la UART. “A los juicios por riesgos del trabajo se suma un volumen significativo de litigios por despidos, diferencias salariales y otras cuestiones del derecho individual. Configurando así un escenario de presión permanente sobre empresas, aseguradoras y el propio sistema judicial”.

A pesar de los esfuerzos por cerrar causas, el stock total de juicios laborales por riesgos del trabajo alcanzó en setiembre último las 317.848 demandas. En el mismo período, las ART lograron cerrar unas 70.000 causas judiciales, un número relevante pero insuficiente para revertir la tendencia general.

Otro dato que refleja la gravedad de la situación es la ruptura de la estacionalidad. Tradicionalmente, los meses de fin de año mostraban una desaceleración en el ingreso de nuevas demandas. En 2025 ocurrió lo contrario: en diciembre ingresaron más juicios que en noviembre, un fenómeno que solo se observó hace casi una década, en la antesala de la reforma del sistema que se aprobó en 2017. Además, el último cuatrimestre del año mostró una aceleración marcada, con un crecimiento interanual del 12%.

Desde el sector asegurador, el foco de la explicación está puesto en el incumplimiento de la Ley 27.348, sancionada en febrero de 2017. “La norma estableció la creación de Cuerpos Médicos Forenses en el ámbito judicial, con el objetivo de contar con evaluaciones técnicas homogéneas, controladas y alineadas con los parámetros del sistema”, indicaron a Mundo Gremial.

El récord de juicios laborales de 2025 se convierte en una señal de alerta que trasciende al sector asegurador y plantea un desafío de fondo para el mercado laboral argentino. Incluso en un escenario donde los montos en juego pueden medirse tanto en pesos como en dólares y terminan impactando en toda la economía.