Epico

Hubo un momento esta tarde en que la Argentina parecía quedarse afuera. Y sin embargo.
El San Martín en la plaza lo sabe mejor que nadie: este país tiene una costumbre rara de doblarse sin romperse. De ir perdiendo, de sufrir, de no jugar bien, y aun así encontrar el camino. Tres goles en diez minutos, cuando ya casi no quedaba nada. Enzo en el último suspiro.
La gente salió a la calle como siempre sale: con banderas, con abrazos, con ese alivio mezclado con euforia que solo da el fútbol cuando te devuelve lo que ya creías perdido.
Mar del festejó. Argentina sigue

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