Día del Municipal: el motor que sostiene la ciudad
Columna semanal de Jorge Nuñez Arzuaga.
La mirada general sobre la administración pública queda atrapada en los debates de la política o en la coyuntura presupuestaria. Pero la escala real de una comunidad se define en el cara a cara diario del vecino con el municipio. Desde el mantenimiento de los barrios y las salas de salud hasta la atención en las oficinas, la educación o el control urbano, el empleado municipal es la primera línea de respuesta del Estado.
Por eso el reconocimiento no puede quedarse solo en la celebración del 8 de noviembre “Día del Municipal”, o en una felicitación formal. Valorar su labor exige asumir compromisos concretos. En primer lugar, garantizar una capacitación permanente y de calidad, brindándoles las herramientas necesarias para enfrentar las demandas de ciudades en constante transformación. En segundo término, asegurar el respeto irrestricto al escalafón municipal, para que el crecimiento profesional dentro del Estado responda a la capacidad, la trayectoria y la transparencia.
Y, fundamentalmente, requiere saldar una deuda básica: que cada trabajador y trabajadora perciba una remuneración justa y suficiente, que dignifique su tarea y guarde estricta relación con la enorme responsabilidad social que llevan sobre sus hombros.
Las ciudades tienen personas que con su trabajo las sostienen todos los días. Sin una planta valorada, capacitada y respetada en sus derechos, cualquier proyecto de desarrollo local queda reducido a una declaración de intenciones.
A cada trabajador y trabajadora municipal que pone el cuerpo a diario para que nuestra comunidad funcione: un saludo fraterno.

