Primavera tenue

Hoy la postal nos vuelve a encontrar en la bahía de Playa Varese, pero con esa templanza que solo el frío tardío sabe imponer.Estamos a mediados de septiembre, el calendario insiste con que la primavera está a la vuelta de la esquina, pero Mar del Plata siempre tiene sus propios tiempos. El viento que entra desde el mar sigue cortando el aire, la arena se mantiene limpia y solitaria, y esa tibieza prometida todavía se siente ausente, tenue, como si a la estación le costara animarse a dar el salto definitivo.Sin embargo, cuando la noche cae sobre la costa, la ciudad regala un espectáculo silencioso que te hace olvidar cualquier espera: la luna menguante recortándose fina sobre el cielo oscuro. Hay una belleza muy íntima en ver ese destello discreto reflejado en el oleaje calmo que entra entre las escolleras, mientras las farolas de la curva iluminan el asfalto desierto.No hacen falta días calurosos para reconciliarse con la costa. A veces, esta primavera que tarda en llegar nos regala el pretexto justo para ponernos la campera, bajar a la orilla y quedarnos en silencio, contemplando cómo el cielo mengua sobre nuestro mar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *