Plaza Peralta Ramos

Caminar por acá en pleno agosto tiene un encanto muy propio. Los árboles despojados dejan pasar esa luz fría y limpia de la tarde, el aire helado te despeja la mente en cada paso y el ritmo del barrio se siente más íntimo, bien de los marplatenses de todo el año.

​Para muchos de nosotros, este rincón es parada de siempre: cruzarla con el café caliente en la mano esquivando el viento, el paseo con el perro o ese minuto que te regalás en un banco, bien abrigado y con las manos en los bolsillos, viendo pasar la vida mientras la ciudad sigue su curso. La Peralta Ramos tiene esa magia de los barrios tradicionales, donde la rutina afloja un poco y el invierno se vive despacio.

​Un rincón bien nuestro para respirar hondo, valorar la tranquilidad de estos días y reencontrarnos con la esencia cotidiana de Mardel

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *