México: Mujeres sostienen el 75% del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado
Datos de 2025 revelan una brecha de género persistente: las mujeres destinan el triple de tiempo que los hombres a tareas del hogar sin recibir compensación económica.
Los indicadores de la Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares de México, publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI, confirman que durante 2025 las mujeres continuaron encabezando de manera desproporcionada las tareas de cuidado y del hogar. Según el informe técnico, las mujeres destinan un promedio de 42.8 horas semanales a estas actividades, en contraste con las 15.9 horas que dedican los hombres.
Esta brecha de tiempo representa una barrera estructural para el acceso al empleo decente, ya que la «jornada invisible» limita la disponibilidad de las trabajadoras para insertarse en el mercado formal. El estudio destaca que, de no existir este aporte gratuito en los hogares, el Estado y el sector privado tendrían que haber invertido miles de millones de pesos para sostener los servicios de alimentación, limpieza y cuidado de infancias y personas mayores.
«Las cifras del INEGI son contundentes: el trabajo de cuidados es el motor que permite que el resto de la economía funcione, pero su falta de reconocimiento es una de las formas más profundas de explotación laboral», señalan especialistas en economía feminista.
El reporte también señala que, en términos de valor económico, cada mujer generó un equivalente promedio de 85,000 pesos anuales por concepto de trabajo doméstico no remunerado durante el último ciclo evaluado.
Hacia el reconocimiento laboral de los cuidados
El debate sobre el reconocimiento de este trabajo ha ganado terreno en la agenda legislativa tras la difusión de estos estudios. Organizaciones gremiales y colectivos de mujeres trabajadoras coinciden en que no basta con medir el impacto económico, sino que es imperativo implementar un Sistema Nacional de Cuidados con base legal. La demanda central, respaldada por recomendaciones de la OIT, es la creación de infraestructuras públicas que permitan redistribuir estas tareas, que hoy recaen casi exclusivamente en el ámbito privado.
“Sin una política pública que valore y redistribuya los cuidados con base en estas evidencias estadísticas, la igualdad sustantiva en el mundo del trabajo seguirá siendo una promesa incumplida”, enfatiza el análisis sectorial.
Desde diversas centrales sindicales se ha manifestado que la lucha por el trabajo decente debe incluir necesariamente la perspectiva de género. Basándose en las fuentes oficiales, los gremios insisten en que reconocer el valor del trabajo doméstico no es solo un acto de justicia social, sino una condición necesaria para que las mujeres puedan participar en condiciones de igualdad en la vida productiva sin sacrificar su autonomía económica.

