Mar del Plata: industria, empleo y calidad de vida
Columna semanal de Jorge Nuñez Arzuaga.
Mar del Plata y Batán tienen población trabajadora, sin embargo desde hace años convivimos con una paradoja estructural: un entramado industrial, marítimo, agroecológico, académico y tecnológico de vanguardia, y al mismo tiempo encabezamos de forma recurrente los índices nacionales de desocupación y subocupación.
Revertir esta realidad exige una política municipal de fomento a la producción y el empleo activa, coordinada y con visión de futuro.
El municipio no puede ser un espectador ni un ente burocrático que se limite a la fiscalización. Debe consolidarse como un articulador estratégico entre el comercio y la industria, los servicios, los trabajadores, el sistema científico-tecnológico y la comunidad. El empleo genuino nace de condiciones locales predecibles y de un entorno que incentive a quienes arriesgan, invierten con mano de obra local.
Para construir ese modelo de desarrollo inclusivo y sostenible, la política productiva de General Pueyrredón puede apoyarse en pilares fundamentales:
Un parque lineal tecnológico para integrar talento y territorio: Mar del Plata cuenta con un recurso humano excepcional en software, biotecnología y economía del conocimiento. La consolidación de un parque lineal tecnológico que articule espacios urbanos e instalaciones de vanguardia conectando nodos de investigación, universidades y empresas. Este corredor no solo potenciará la sinergia entre el sector científico y el productivo, sino que servirá como imán para inversiones de alto valor agregado y retendrán el talento joven que hoy se ve tentado a emigrar.
El polo de desarrollo de la industria audiovisual: Nuestra ciudad posee locaciones naturales incomparables, una identidad cultural vibrante y profesionales técnicos capacitados. Es hora de dar un salto institucional impulsando un polo audiovisual municipal dotado de incentivos fiscales locales, facilidades logísticas para rodajes, estudios de postproducción y una escuela de oficios cinematográficos y digitales. Posicionar a Mar del Plata como un set de filmación y un hub de contenidos a nivel global dinamizará la gastronomía, la hotelería, los servicios conexos y generará empleo calificado durante los doce meses del año.
Modernización y valor agregado en la matriz tradicional: El puerto, la industria textil, la citricultura y el cinturón hortícola, junto con la reconocida gastronomía y producción alimentaria, requieren infraestructura pública a la altura del siglo XXI. Fomentar procesos sustentables, sin grasas trans ni aditivos innecesarios, y potenciar sellos de calidad local abren mercados tanto nacionales como de exportación.
Formación continua y capacitación laboral de calidad: La brecha entre los perfiles demandados y las capacidades exigidas por las nuevas industrias requiere una red municipal de formación modernizada. Debemos prepararnos en competencias digitales, producción audiovisual, desarrollo de software y energías renovables, garantizando trayectorias laborales formales y con futuro.
Descentralización y desarrollo sustentable: Un crecimiento equitativo exige integrar los circuitos productivos de todos los barrios de General Pueyrredón, fortaleciendo el comercio de proximidad, apoyando a las cooperativas de trabajo y promoviendo un modelo innovador donde la economía del conocimiento, la creatividad y la regeneración ecológica caminen de la mano.
El empleo de calidad es el ordenador social por excelencia; es dignidad, arraigo y certidumbre para la familia marplatense. Mar del Plata tiene todo para ser un faro productivo en la región. Lo que necesitamos es la determinación política, la planificación participativa y la voluntad colectiva para transformar nuestro enorme potencial en prosperidad compartida.

