La línea de pobreza se fijó en junio por encima de $1.500.000
Mientras el INDEC reportó una aparente desaceleración de la inflación mensual al 1,9%, el costo real para que una familia tipo evite caer en la marginalidad aumentó un 2,2% en junio, superando el aumento de precios general.
La brecha entre el ritmo de los precios regulados y la desaceleración de la canasta alimentaria enciende las alarmas en el sector sindical de cara a las negociaciones paritarias del segundo semestre.
Según el último informe de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el INDEC, la inflación tuvo un incremento del 1,9% en el mes de junio, consolidando un acumulado de 16,8% en el primer semestre de 2026 y un 33,5% en la comparación interanual. Por su parte la línea de pobreza que establece la Canasta Básica Total (CBT) saltó un 2,2% y mete presión en las negociaciones paritarias del segundo semestre.
Sin embargo, para las organizaciones sindicales y los equipos técnicos de las distintas centrales obreras, el verdadero termómetro de la crisis social no está en los promedios globales, sino en la valorización de las canastas de subsistencia que definen la línea de pobreza e indigencia.
Durante el mismo periodo de junio, la Canasta Básica Total (CBT), que define el límite de la pobreza para un grupo familiar tipo integrado por dos adultos y dos niños, escaló un 2,2%, requiriendo un piso de ingresos de $1.531.473. Esto demuestra que los bienes y servicios esenciales continúan encareciéndose a una velocidad superior a la del índice general de inflación.
En las mesas de negociación paritaria, el dato de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) también es visto con lupa. Un hogar tipo de cuatro integrantes necesitó $689.853 para cubrir sus necesidades alimentarias básicas y evitar caer bajo la línea de indigencia. Si bien la canasta de indigencia anotó un incremento del 1,3% mensual, marcando una leve desaceleración frente al 2,4% de mayo, su trayectoria acumulada sigue estrangulando las escalas salariales más bajas del mercado laboral formal e informal.
La asimetría es aún más clara cuando se analiza el comportamiento a largo plazo. En los últimos doce meses, mientras el índice general de inflación acumuló un 33,5%, la Canasta Básica Total avanzó un 35,7% interanual. Esta diferencia de más de dos puntos porcentuales evidencia que la inflación real que sufren los sectores postergados es significativamente más agresiva que la medida en el nivel general del IPC.

