El Mundial, un recordatorio del poder del deporte para construir puentes

A escasos kilómetros de la ONU, se albergará la final de un Mundial que trasciende el fútbol: un torneo de 48 selecciones y 104 partidos en tres países, símbolo de cómo el deporte une culturas y transforma vidas.

Mientras el mundo espera el pitido inicial, atletas como Ailyn López,quien superó sus crisis gracias al balón, recuerdan que las canchas son espacios para romper barreras y construir puentes con motivo del Día del Deporte para el Desarrollo y la Paz.

La final de la Copa Mundial 2026 se celebrará en el estadio MetLife de Nueva Jersey, a pocos kilómetros de la sede de la ONU, donde atletas de élite y administradores deportivos hablaron sobre el poder del fútbol y otros deportes internacionales para cambiar el mundo a mejor.

Los futbolistas de élite acapararán los titulares este verano, pero el deporte puede tener un efecto transformador en toda sociedad, conectando comunidades a través de fronteras y generaciones, y creando espacios para el diálogo, la solidaridad y el respeto mutuo.

En poco más de dos meses, el torneo deportivo más grande del mundo dará inicio en la Ciudad de México, y como es habitual, se espera que miles de millones de personas en todo el mundo sintonicen los partidos. Del 11 de junio al 19 de julio, la Copa Mundial enfrentará a 48 equipos nacionales de fútbol en 104 partidos que se jugarán en México, Canadá y Estados Unidos.

En cada una de las regiones de las ciudades anfitrionas, en los tres países, un programa llamado Play Collective proporcionará financiación y apoyo a organizaciones deportivas comunitarias, creando espacios seguros para jóvenes en situaciones desfavorecidas. El proyecto es una iniciativa conjunta de la Fundación Adidas, la fundación Beyond Sport y Common Goal, una organización sin fines de lucro global que ha construido una red mundial de organizaciones comunitarias que atiende a 3,6 millones de jóvenes cada año.

Hacer espacio para los demás

Mary Connor, directora ejecutiva de Common Goal, fue una de las oradoras clave en Construyendo puentes, rompiendo barreras, un evento organizado la semana pasada para conmemorar el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, que se conmemora cada 6 de abril para destacar el poder transformador del deporte en la promoción del cambio social, el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la unión de personas y comunidades de todo el mundo.

Connor estableció paralelismos entre el fútbol, donde apoyar a los compañeros es clave para el éxito, y el trabajo de las Naciones Unidas, un lugar donde, según ella, «nos reunimos más allá de las diferencias, más allá de las culturas que nos aíslan» y «hacemos espacio los unos para los otros para encontrar un camino, a pesar de muchos vientos en contra».

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