Crisis pesquera: la “tormenta perfecta” sobre el puerto de Mar del Plata
Columna de opinión de Jorge Nuñez Arzuaga.
El gobierno nacional está dispuesto a avanzar sobre un sector estratégico para Mar del Plata, sin comprender y sin importarle el enorme impacto económico y social que puede generar. Se trata de miles de puestos de trabajo, de familias que viven de esta actividad y de una ciudad que construyó buena parte de su identidad alrededor del puerto.
Los empresarios apuntan directamente al Gobierno nacional de Javier Milei y a la política económica impulsada por el ministro Luis Caputo: liberación de precios, combustible dolarizado, caída del consumo interno y atraso cambiario para exportar. También cuestionan el aumento de impuestos y derechos de extracción pesquera, que en algunos casos superaron el 200%.
Las advertencias son contundentes y llegan desde todos los sectores. José Luis Rocha, secretario general del Centro de Patrones, afirmó que el gobierno «está atentando contra la actividad portuaria». Desde el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado, Marcela Ibarola fue todavía más contundente al advertir que los cambios que se pretenden impulsar podrían significar «la muerte total» del empleo en tierra.
La pesca representa una parte fundamental de la economía marplatense. Cada barco que sale a pescar moviliza una cadena de trabajo que incluye plantas procesadoras, estibadores, transportistas, mecánicos, proveedores, comercios y servicios. Detrás de cada cajón de pescado hay hombres y mujeres que dependen de esa actividad para vivir dignamente.
“Está en juego el 30% de la economía local”, alertaron dirigentes gremiales esta semana.
Pequeños y medianos armadores sostienen que las actuales condiciones favorecen a grandes grupos exportadores capaces de soportar pérdidas temporales hasta quedarse con cuotas, barcos o mercados más baratos. “La sensación es que están esperando que desaparezcamos para comprar barato”, denunció el dirigente fresquero Quique Di Costanzo.
También aparecen cuestionamientos históricos al Consejo Federal Pesquero, organismo encargado de distribuir cuotas y permisos. Desde hace años se lo acusa de beneficiar a sectores concentrados y de administrar el recurso con criterios más políticos que estratégicos.
Mar del Plata conoce muy bien las consecuencias de la desindustrialización, del desempleo y del abandono de las actividades productivas. Cada vez que se debilitó el trabajo local, la ciudad retrocedió. Cada vez que se apostó a la producción y al empleo, la ciudad creció.
Defender la pesca es defender el trabajo marplatense, una industria que genera valor agregado, que produce riqueza genuina y que sostiene a miles de hogares.
Por eso resulta indispensable que toda la dirigencia política, empresarial y sindical actúe unida frente a esta amenaza. No hay lugar para especulaciones partidarias cuando está en juego una de las principales fuentes de empleo de la ciudad.
Durante el Primer Congreso Bonaerense del Trabajo realizado el pasado viernes “Decidimos conformar una Mesa Pesquera Bonaerense para solucionar los problemas de la pesca marplatense”, afirmó Pablo Trueba, secretario general del Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE). “La pesca atraviesa un problema gravísimo. Es un proyecto que nació de la nada: pasar cuota de los buques pesqueros hacia los barcos congeladores. Es una iniciativa que viola la ley”, advirtió. En tanto el secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, Capitán Mariano Moreno, “Hoy se están llevando el langostino sin procesar a Paraguay. Empresas argentinas que están detrás de este proyecto, abrieron una planta en ese país donde procesan entre 24 y 26 toneladas por día de langostino. Eso es trabajo que no queda en la Argentina”, y agregó “Tenemos que despertarnos como trabajadores. Son recursos nuestros y de eso también se trata la soberanía nacional”.
El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, sostuvo que desde el inicio de la gestión libertaria hubo “un ataque persistente y constante a toda la cadena de la pesca” y recordó el rechazo que generó en el sector pesquero el capítulo vinculado a la actividad incluido originalmente en la Ley Bases. El ministro apuntó la intención del gobierno nacional de avanzar con un esquema que habilite el traspaso de cuotas de merluza desde barcos fresqueros hacia buques congeladores. Esa posibilidad tendría un fuerte impacto negativo sobre el empleo y la actividad económica en Mar del Plata. El artículo 27 de la Ley Federal de Pesca “prohíbe expresamente” el traspaso de cuotas entre congeladores y fresqueros.
Por último, el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata remarcó que “está en peligro la sostenibilidad de la cadena productiva portuaria marplatense, dado que afectaría a los gremios marítimos embarcados y terrestres, en especial al prescindir de la manufactura en tierra”, lo que representa cerca de “100.000 empleos directos e indirectos”.

