Aguas Danzantes

Hoy la postal nos para en uno de los puntos más emblemáticos y llenos de recuerdos de nuestra costa: la fuente de aguas danzantes de la Plaza Colón.Hay algo profundamente marplatense en este rincón. Ya entrados en septiembre, cuando la tarde empieza a ceder y el aire fresco del mar cruza la plazoleta, los chorros de agua comienzan su coreografía frente a la mole imponente del Casino y el Gran Hotel Provincial. Con las primeras luces artificiales tiñendo los arcos de agua y la música flotando en el ambiente, es imposible no viajar en el tiempo.Para cualquiera que haya crecido acá o haya venido de chico, la fuente tiene sabor a infancia: la caminata después de cenar, el cono de helado que se derretía a las apuradas y el asombro inocente de quedarse hipnotizado viendo cómo el agua subía al compás de las notas, desafiando el viento costero.Hoy, cuando la ciudad todavía transita ese ritmo pausado antes del verano, pararse unos minutos a mirar el espectáculo es reencontrarse con una postal viva de nuestra identidad. El agua se eleva, cae y vuelve a empezar, como la marea, recordándonos la belleza de esos rituales cotidianos que nunca pierden su magia.

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