Los Informes de brecha de emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con la décima edición que se publicará en noviembre, evalúan los últimos estudios científicos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero actuales y futuras estimadas y los comparan con los niveles de emisión permitidos para que el mundo progrese para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

 

Esta diferencia entre "dónde es probable que estemos y dónde debemos estar" se conoce como brecha de emisiones.

Las emisiones globales no alcanzarán su punto máximo para 2020 y 2030 si se mantienen las políticas climáticas actuales y los niveles de ambición de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Sin embargo, los resultados preliminares del Informe de brecha de emisiones 2019 indican que estas continuaron aumentando en 2018.

El nivel de ambición de las Contribuciones Determinadas de los países debe triplicarse aproximadamente para alinearse con el límite de 2 grados establecido por el Acuerdo de París y debe aumentarse alrededor de cinco veces para alinearse con el límite de 1,5 grados.

Si las ambiciones no se incrementan inmediatamente y se respaldan con acciones, ya no se puede evitar exceder ese objetivo. Si la brecha de emisiones no se cierra para 2030, es muy posible que el objetivo de un aumento de temperatura muy inferior a 2 grados también esté fuera de alcance.

Una parte sustancial del potencial técnico se puede lograr mediante la ampliación y la replicación de políticas existentes y bien probadas, como el cambio a la energía renovable y la reforestación, que simultáneamente contribuyen a los objetivos clave de desarrollo sostenible.

Las advertencias del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático

Tres informes especiales publicados en 2018 y 2019 evalúan aspectos complementarios y específicos del cambio climático, antes del sexto informe de evaluación.

El Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5 grados, establece que limitar el calentamiento a ese aumento no es físicamente imposible, pero requeriría transiciones sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad. Hay claros beneficios de mantener el calentamiento a 1,5 grados en comparación con 2 o más.

Cada grado importa: limitar el aumento puede ir de la mano con alcanzar otros objetivos mundiales como lograr el desarrollo sostenible y erradicar la pobreza.

El Informe Especial sobre el Cambio Climático y la Tierra enfatizó que los suelos están bajo una presión humana creciente y que el cambio climático se suma a estas presiones. Al mismo tiempo, mantener el calentamiento global muy por debajo de los 2 grados solo se puede lograr reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores, incluidos la tierra y los alimentos.

La investigación muestra que una mejor gestión de la tierra puede contribuir a hacer frente al cambio climático, pero la tierra no es la única solución: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores, incluida la energía, es esencial para mantener el calentamiento global lo más cerca posible de 1,5 grados.

 El 25 de septiembre de 2019, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático publica el Informe especial sobre el océano y la criosfera en un clima cambiante.

Hacia el futuro

La evidencia consolidada refuerza la influencia humana como la causa dominante de los cambios en el sistema de la Tierra, en una nueva época geológica, el Antropoceno.

Los crecientes impactos climáticos aumentan los riesgos de cruzar puntos críticos de inflexión. Se refieren a umbrales que, si se cruzan, conducen a cambios de largo alcance, en algunos casos abruptos y o irreversibles, afirma la investigación.

Hay un reconocimiento creciente de que los impactos climáticos están golpeando con más fuerza y ​​antes de lo que las evaluaciones climáticas indicaron incluso hace una década.

A medida que se intensifica el cambio climático, las ciudades son particularmente vulnerables a los impactos como el estrés por calor y pueden desempeñar un papel clave en la reducción de emisiones a nivel local y global.

Las estrategias para la mitigación y para mejorar la gestión adaptativa del riesgo son necesarias en el futuro.

“Solo una acción inmediata e integral que abarque: una profunda descarbonización complementada con medidas políticas ambiciosas, protección y mejora de los sumideros de carbono y la biodiversidad, y los esfuerzos para eliminar el CO2 de la atmósfera, nos permitirán cumplir con el Acuerdo de París”, aseguran los científicos.

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